Nuestro sistema inmunitario protege nuestro cuerpo contra enfermedades e infecciones. Este sistema está formado por una red bien organizada que ataca y destruye los organismos infecciosos cuando lo invaden. Hasta aquí todo bien, pero, si tenemos una enfermedad autoinmune, el sistema inmunitario va a reconocer a las propias células del organismo “sanas” por error y atacarlas por error.

No se conocen las causas. La exposición ambiental puede influenciar el desarrollo de enfermedades autoinmunes. El medio ambiente junto con la predisposición genética influyen en el desarrollo y severidad de estas enfermedades. Diversos estudios demuestran claramente una unión entre el estrés, el desarrollo y el curso de muchas enfermedades. Las enfermedades tienden a ser hereditarias y las mujeres presentan un mayor riesgo de sufrir enfermedades autoinmunes. 

Existen numerosos tipos de enfermedades autoinmunes, crónicas, con algunos síntomas similares e intensidad gradual. A veces, obtener un diagnóstico concreto puede resultar tedioso y frustrante. Los síntomas clásicos son inflamaciones, con enrojecimiento, acaloramiento, dolor muscular, hinchazón, fatiga, … Normalmente, se localizarán estos síntomas en ciertas zonas corporales según el tipo de enfermedad. Hay sintomatología y clínica relevante, que será más grave en función de nuestro estilo de vida, alimentación, ejercicio físico, etc.

Podemos tener épocas en las que se hacen más agudas, que empeoran, pero también remisiones. Es muy importante reducir la inflamación, como aspecto clave del tratamiento de la enfermedad. Por ello suelen recetarse corticoides y otros medicamentos para reducir la respuesta del sistema inmunitario.

 

Os podría explicar aquí todos y cada uno de los tipos de enfermedades autoinmunes, pero para eso ya hay gente que se ha currado documentación, podéis descargaros este libro de Luis Fernández Pereira, Aresio Plaza López, “Diagnóstico y monitorización de las enfermedades autoinmunes” y si hay dudas luego, lo hablamos.

Como ya hemos comentado, buscamos disminuir la inflamación de nuestro organismo, por lo que vamos a seguir una serie de pasos (¿decálogo?):

    1. Quítate toda la mierda que estés comiendo. Es decir, primero, los productos ultraprocesados con grandes cargas de azúcar, grasas de mala calidad y sal. Esto como prioridad en la vida de todas las personas en la faz de la Tierra, y en enfermedades autoinmunes, más.
    2. Frutas y verduras, como base, con polifenoles y fitoquímicos que ejercerán una función protectora y ayudarán a la disminución de la inflamación. Nada de “vamos a tomarnos una copita de vino que tiene muchos polifenoles, que lo ha dicho el señoro x en la tele”.
    3. Ejercicio físico. Si quieres hacerlo bien, busca ayuda de profesionales cualificados, si tienen experiencia en este ámbito mejor. Esta recomendación es tan básica como la primera. (https://goo.gl/i3JLok, https://goo.gl/98fNmj, https://goo.gl/o3FmHL, https://goo.gl/49Dsou, https://goo.gl/43Bqfj, https://goo.gl/kp5zgA). Si pretendes hacer todo lo que no has hecho durante años en el gimnasio, ojo, también podemos inflamar el organismo con un estrés muscular derivado de una intensidad muy alta.
    4. Mejora de la composición de los ácidos grasos de nuestra dieta. Incluiremos principalmente aceite de oliva virgen extra, frutas grasas, pescado azul, semillas… y si el paso 1 lo hemos cumplido, en este apartado está casi todo hecho, por evitar refinados, principalmente.
    5. El drama: gluten. Ni que decir tiene que en enfermedad celíaca es imprescindible. Consumiremos otros alimentos como tubérculos, verduras y algún cereal como el arroz integral.
    6. Lácteos. Si has creído que los lácteos son imprescindibles en cualquier tipo de dieta porque el Ministerio lo va repitiendo y financiando año tras año… Wait a minute… No son imprescindibles. Probaremos a reintroducirlos y ver cómo lo gestiona nuestro organismo a medida que hayamos disminuido la inflamación, no en todos los casos es estrictamente necesario prescindir de ellos, pero en muchas ocasiones sí.
    7. ¿Dónde está la proteína, que no la veo? Legumbres y pescado (aunque no en todas las patologías, por ejemplo en esclerosis múltiple se recomienda seguir una pauta vegana sin gluten), huevos (valorar) y podemos obviar la carne.
    8. Frutos secos: almendras, avellanas, anacardos, semillas de lino, nueces, pistachos… Si eres paleo-lover ve al post de los antinutrientes, y deja el drama, anda.

De hierbas y otras drogas: equinácea, alfalfa, melatonina, por ejemplo, aumentan la actividad del sistema inmunitario así que puedes olvidar estos suplementos o los derivados que te quieran vender.

¿Nos suplementamos? DEPENDE. Depende muchísimo de cada patología, generalmente, vitamina D, vitamina B12 (si estamos siguiendo una pauta vegetariana), omega 3 (por tenerlo en cuenta si no estás ingiriendo suficientes semillitas de lino o nueces), hierro (+vit C)… Pero ya veis que no es una prioridad.

Ojalá de la mano a un equipo interdisciplinar para el tratamiento de la enfermedad autoinmune que se desarrolle en el organismo, pero, desgraciadamente no siempre es así.

Podéis ver este Hangout #DSPAutoinmune de Dietética Sin Patrocinadores si queréis tener más información.

 

Si tienes alguna duda, ¡deja tu comentario!

Categorías: Alimentos

4 comentarios

Martin · septiembre 27, 2018 a las 12:42 pm

Hola, muy esclarecedor tu artículo. Queri´a preguntarte sobre la relación entre sobrecrecimiento bacteriano y artritis reumatoide. Como reintroducir esos alimentos saludables cuando te poducen tantos problemas. Es complicado… Gracias!

    arantzamunoz · septiembre 28, 2018 a las 4:18 am

    ¡Hola Martín!

    Habría que analizar cada caso en concreto, valorar la sintomatología digestiva que produce cada alimento, y la dosis máxima de tolerancia. Así mismo, no descuidar el tratamiento farmacológico de ambas patologías, y trabajar por supuesto, el estar calmado.

      Martin · septiembre 28, 2018 a las 10:30 am

      Gracias! La artritis apareció después de operaciones de volvulo que dió como resultado estirpación de parte de intestino delgado, valvula ileocecal, colón, vesicula biliar… No tomo ningún tipo de medicación aún. Suplementos. En fin!

        arantzamunoz · octubre 2, 2018 a las 5:49 am

        En este caso, Martín, tienes una situación clínica muy concreta, en la que se te han extirpado parte de algunos órganos digestivos, e incluso válvulas que separan diferentes tramos del intestino.

        Esas válvulas actúan como muro/separación física entre el intestino delgado (que tiene un pH, una microbiota concreta) y el grueso (bastante diferente en caracteristicas físicas y fisiológicas), y con ello es probable que dejase paso a que tu microbiota pasease libre (en el caso de quedarte colon, no me ha quedado muy claro al leer tu mensaje).

        Te recomendaría acudir a un@ dietist@ especializado en digestivo. Hace poco mi compañera Ángela Moreno escribió un post sobre SIBO en su blog, te dejo el link https://www.angelamorenonutricion.com/sibo-seguro-que-lo-que-tienes-solo-son-gases-parte-1/

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